25 jun. 2012

TERRITORIO PARA EL FUEGO


Javier García Cellino
 
INCERTIDUMBRE

Sé que el exacto vuelo
nunca alcanzaré.
Mas, a fin de cuentas,
atrapados los siglos,
vivir es caminar
por un territorio desconocido.

                    Disposición de la materia.
                                     Javier Gª Cellino

Toi avezáu a facer con frecuencia "alta traición" a la manera de José Emilio Pacheco. "No amo mi patria. Su fulgor abstracto es inasible". Nun soi patriota, nin patrioteru y creo, como Javier, qu´andamos mientres vivimos per un territoriu desconocíu. Ye la suerte la que me llevó a nacer y vivir nesta Cuenca que comparto con él. Creo tamién como J.E. Pacheco que paga la pena vivir nesti territoriu por unos pocos llugares, un ríu que nos une, el Nalón, y "cierta gente", xente como él. Escritor de noveles, de cuentos, articulista, pero sobre too y penrriba de too poeta. Poeta enorme, esencial.
Esti xueves 28 de xunu voi tar na presentación del so últimu llibru, Territorio para el fuego. Títulu mui acertáu dende´l mio modestu puntu de vista y qu´espresa munches de les coses que van a apaecer dientro.
Ganador de premios tan importantes como´l Premio Hispanoamericano de Poesía "Juan Ramón Jiménez", con Sonata para un abecedario (pa mi, ún de los meyores), el "Leonor" de Soria con Disposición de la materia (fundamental pa entender meyor esti últimu Territorio para el fuego), el Gerardo Diego por La ciudad deshabitada, y munchos etcéteres más, saca agora  unos poemes que-y quedaron en caxón cuando escribía Disposición de la materia, poemariu dividíu en delles partes, una titúlábase: Territorios. Esti ye l´orixe del llibru. A los poemes axúnta-yos tamién otros que van nesa mesma llinia (Detrás de las vísperas) y unos haykus preciosos (Los misterios de Eleusis):

(Primavera)

Ríen los parques.
En su tálamo blanco
corro de niños.

Con profundes raíces na filosofía decimonónica y del sieglu pasáu, Javier ye un poeta fundamentalmente materialista. Un materialismu filosóficu cercanu al de Vicente Aleixandre, porque bebe de les vanguardies de la poesía del sieglu XX: surrealismu, simbolismu, etc., y tamién y sobre too del esencialismu poéticu d´autores como José Ángel Valente o que restola nos límites de la poesía al mou de Gamoneda.
Pero creo que nesti llibru hai dalgo más, dalgo qu´apunta yá a esti s.XXI, que ye difícil de concretar en pallabres, pero que presentimos nos sos versos, na desnudez de los poemes. Trata los conceptos abstractos cola delicadeza, el rigor, y tamién col aciertu d´un buen artista plásticu.
Ye la so poesía una poesía aparentemente sencilla, con poques referencies, desnuda como digo. Aparentemente namás, porque lleída, meditada con tranquilidá vemos que nun falta nin sobra nin tan siquiera una coma. Hai munchu trabayu detrás de cada pallabra, de cada espresión, de cada símbolu. Relaciónaselu por too ello con una parte de la llamada poesía esperimental de fin de sieglu XX, concretamente cola "poesía del silencio".
La so llectura produz un efectu d´escultura perfecta con un resultáu d´obra intemporal al estilu de Chillida, con una fuerza enorme. Nesti poemariu ye´l roce de les pallabres el que fai esti efectu:

"Entre la niebla
el cuchillo y las gacelas comparten
           su fracaso."

Estos son los versos finales del poema Signos(1), qu´empieza col de "A la fugacidad de las heridas..." Principio y final d´un poema perfectu que nos fala de la vida, el amor, el tiempu y la muerte y que quiero comentar con él esti xueves porque creo que condensa y resume les característiques principales del llibru y d´una etapa mui importante de la so poesía onde hai una relación directa entre la pallabra y la piedra. Javier ye un escultor de la pallabra cola qu´estudia la exacta disposición de la materia. D´esos versos quiero falar, d´ellos y de munches otres coses podremos charrar con él.
Tengo l´orgullu  y la satisfacción, la gran suerte de compartir "territoriu" con Javier,  y tamién voi tener la de compartir la so poesía esti xueves.
Nacíu pa ser poeta, porque tien esi don de saca-y a les pallabres esa forma inorada y tapecida, de tanta guapura, que nosotros nin siquiera yéremos quien a imaxinar.

Acostumbro a hacer con frecuencia "alta traición" a la manera de José Emilio Pacheco. "No amo mi patria. Su fulgor abstracto es inasible". No soy patriota, ni patriotero y creo, como Javier, que andamos mientras vivimos por un territorio desconocido. Es la suerte la que me llevó a nacer y vivir en esta Cuenca que comparto con él. Creo también como J.E. Pacheco que merece la pena vivir en este territorio por unos pocos lugares, un río que nos une, el Nalón, y "cierta gente", gente como él. Escritor de novelas, de cuentos, articulista, pero sobre todo y por encima de todo poeta. Poeta enorme, esencial.
Este jueves 28 de junio voy a estar en la presentación de su último libro, Territorio para el fuego. Título muy acertado desde mi modesto parecer y que expresa muchas de las cosas que vamos a ver dentro.
Ganador de premios tan importantes como el Hispanoamericano de Poesía "Juan Ramón Jiménez", con Sonata para un abecedario (para mi, uno de los mejores), el "Leonor" de Soria con Disposición de la materia (fundamental para entender mejor este último Territorio para el fuego), el Gerardo Diego por La ciudad deshabitada, y muchos etcéteras más, saca ahora  unos poemas que le quedaron en el cajón cuando escribía Disposición de la materia, poemario dividido en varias partes, una se titulaba: Territorios. Este es el origen del libro. A los poemas les une también otros que van en esa misma línea (Detrás de las vísperas) y unos haykus preciosos (Los misterios de Eleusis):

(Primavera)

Ríen los parques.
En su tálamo blanco
corro de niños.

Con profundas raíces en la filosofía decimonónica y del siglo pasado, Javier es un poeta fundamentalmente materialista. Un materialismo filosófico cercano al de Vicente Aleixandre, porque bebe de las vanguardias de la poesía del siglo XX: surrealismo, simbolismo, etc., y también y sobre todo del esencialismo poético de autores como José Ángel Valente o que indaga en los límites de la poesía al modo de Gamoneda.
Pero creo que en este libro hay algo más, algo que apunta ya a este s.XXI, que es difícil de concretar en palabras, pero que presentimos en sus versos, en la desnudez de los poemas. Trata los conceptos abstractos con la delicadeza, el rigor, y también con el acierto de un buen artista plástico.
Su poesía es aparentemente sencilla, con pocas referencias, desnuda como digo. Aparentemente nada más, porque leída, meditada con tranquilidad vemos que no falta ni sobra tan siquiera una coma. Hay mucho trabajo detrás de cada palabra, de cada expresión, de cada símbolo. Se lo relaciona por todo ello con una parte de la llamada poesía experimental de fin de siglo XX, concretamente con la "poesía del silencio".
Su lectura produce un efecto de escultura perfecta con un resultado de obra intemporal al estilo de Chillida, con una fuerza enorme. En este poemario es el roce de las palabras el que hace este efecto:

"Entre la niebla
el cuchillo y las gacelas comparten
           su fracaso."

Estos son los versos finales del poema Signos(1), que empieza con el de "A la fugacidad de las heridas..." Principio y final de un poema perfecto que nos habla de la vida, el amor, el tiempo y la muerte y que quiero comentar con él este jueves porque creo que condensa y resume las características principales del libro y de una etapa muy importante de su poesía donde hay una relación directa entre la palabra y la piedra. Javier es un escultor de la palabra con la que estudia la exacta disposición de la materia. De esos versos quiero hablar, de ellos y de muchas otras cosas podremos charlar con él.
Tengo el orgullo y la satisfacción, la gran suerte de compartir “territorio" con Javier,  y también voy a tener la de compartir su poesía este jueves.
Nacido para ser poeta, porque tiene ese don de sacarle a las palabras esa forma ignorada y oculta, de tanta belleza, que nosotros ni siquiera podíamos imaginar.




2 comentarios:

  1. Tolo que seya espublizar n'Asturies ye un auténticu milagru.

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    1. Y quiciás llorar tamién como dicía Larra del escribir. Un saludu.

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